Volviendo a viajar

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Fue después de muchas despedidas que dejé La Esperanza, atrasando una otra vez la hora de salir para apoyar el baño seco del centro infantil del barrio Chimbacalle, ahora indispensable durante los trabajos de cambio de alcantarillado realizados allí  El compañero Medardo hizo al ultimo momento un proyecto que había soñado: colocar un baño seco en el centro infantil.

Un regalo para Hilario Morocho – mi gran amigo ingeniero de la mierda (a no confundir con ingeniero de mierda) y presidente de la junta parroquial – que dejé a su esposa en su ausencia, y empecé alrededor de las 10 de la mañana un viaje de tres días hasta el pueblo Nasa en el Cauca en Colombia.

La espera fue corta en Tabacundo hasta la llegada de Eduardo, medico trabajando entre Quito y Otavalo, pero me demore un tiempo en Otavalo antes de viajar en camioneta con Ana y Orlando, el ultimo nacido en… Chimbacalle! Me dejaron en Ibarra donde se complicaron las cosas hasta llegar a la gasolinera de la salida para Tulcan. Allí encontré a las monjitas Alexandra y Ana-Ruth que después de un momento de duvida aceptaron de llevarme hasta la frontera, parando en el camino para comer en la casa donde viven.

Nunca hay que tomar en serio la cosa del visa. Al lugar de pagar 300 dolares y llenar muchos papeles, eligió de quedarme ilegalmente en Ecuador. Mi multa: 6 meses sin poder entrar en el país y nada mas. Tranquilo y con gente bien amable de la administración  Puedo entrar con mi nuevo pasaporte en Colombia.

La noche en Ipiales fue medrosa: muchos ladrones y prostitución en la plaza principal, alta presencia policial eligió pasarla en el hostal!

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Felizmente, a partir de las « Tres cruces » que logre con el bus de la ciudad, volví al campo con una felicidad muy grande. Definitivamente  el campo supera a todo! Un primer pick-up para Pasto con Walter y su familia, y almorzó entendiendo que ser vegetariano en Colombia va ser misión imposible. El miedo de llevarme fue demasiado grande para el joven que iba por Cali, y me contente de un camino corto con Hugo, chef al espirito libre que ira hasta dejarme suficientes pesos para 3 comidas! Al peaje de Chachagui, un poco de demora en la lluvia y Higinio me lleva en su camioncito. « No cargo nada de valor, solo cemento » justifica el mano para llevarme. Le acompaño de noche en la montaña hasta Tamilango, dejando por un momento la Panamericana. Duermo allí  por solo 6000 pesos.

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Vuelvo abajo con un pick-up taxi al amanecer. El dedo no funciona y camino un poco, el taxi de Juan Paulo dejándome gratis al pueblo Remolino. Allí es la buena noticia: Robert me lleva en su camión hasta Popayan.

Con Robert, hacemos la ruta hablando de la guerra, parando dos veces para controles de la policía buscando armas y drogas. El me cuenta el asesinato del candidato del M19 (grupo armado) que podía acabar con todo esto hace unos 30 años. Su familia fue bien impactada con su hermano matado y sus sobrinos que por querer vengar al padre entraron en el ejercito. Resultado: un sobrino muerto y dos heridos. A Robert de su lado, le gustaría pasar un año con cada grupo armado (guerrilla, ejercito, paramilitares) como aventura. Me dice que los masacres de la guerrilla eran contra gente que coopero con los paramilitares, de lejos el grupo mas peligroso de la guerra. Trabajando al inicio por el gobierno, ellos se han convertido según el en grandes ladrones, lo que no falta en Colombia. Robert me deja en Popayan, donde me ubico rápidamente en la salida para Inza, punto de encuentro con mi contacto Javier.

Victor Manuel, ingeniero joven trabajando en la construcción de la nueva carretera me lleva en Inza, de donde llamo a Javier. De Inza, tomo un bus de noche que me lleva en Belalcazar, al centro del territorio Nasa. Llegue gracias a 9 personas, y finalmente rápido  probando otra vez que viajar a dedo si funciona!

 

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